Ya nos plantéabamos la inquietud, cuando asumía el gabinete de la sra. Prescindenta CFK, de cuál sería el destino que avisoraba a todos los argentinos. Es indiscutible decir, que hace rato hemos perdido el rumbo, no en "ríos de tinta" como le adjudicó a la prensa en su momento, sino en rios de soberbia, de grandeza y de mediocridad a la vez. Está claro, señora Prescindenta, de que usted, al igual que el grueso de los argentinos que la apoyó (si es que realmente fué así, y solo fueron especulaciones las faltantes de boletas sistemáticas y esas yerbas), nos equivocamos. Y digo nos equivocamos, por considerarme aún argentino, porque hubiese querido que el candidato electo fuese algún familiar de Silvio (ese entrañable mono del jardín Zoologico de Córdoba) o Hugo, el hipopótamo. A lo mejor dios se lo llevó de este mundo para eviatrles dejar llevar en sus hombros, el peso de una administración dudosa.
Lo más interesante de todo es ese criterio que, en los últimos meses se ha tomado para tener cerca de los suyos, a organizaciones que emulan aquellos lejanos y olvidados años 70, aunque usted y esas mujeres que se hacen llamar madres y abuelas de Plaza de Mayo, se empecinan en mantenerlos vivos e impedir que esta Nación avance hacia el porvenir. ¿Bonafini sigue emitiendo cheques sin fondos? ¿Copani realmente cree que el teflón es el enemigo del gobierno? Esperemos que exista ese porvenir, no sea que usted haya hipotecado ese porvenir y quede convertido en venir solo, para poder construir el fantástico Cobra (TAVE, Tren de Alta VElocidad), nombre sugestivo ya que lo único que sale son pesos, digo dólares, perdón cierto que es alemana la empresa, EUROS de nuestro BCRA.
Retomando la idea de la década setentista, el accionar de grupos como Montoneros, Far, Quebracho y tantas otras, ¿no son tan punibles como la del ejército? ¿O acaso realmente creía que esos ideales eran los correctos? ¿estudió Historia Argentina de libros que no eran los "oficiales"? Entonces sabrá qué eran las cárceles del pueblo.
Un pequeño racconto de nuestra lamentable vida y conducción, nos hace pensar que los argentinos estamos CONDENADOS a vivir entre la miseria y la misericordia de extraños.
Un tranvía llamado deseo

Se me ocurrió anoche, mientras conversaba con mi hermana a traves de la red, de una analogía bastante interesante. Cinéfilo al fin, descubrí el gusto por ver películas de ya de grande. Por eso será que películas como las de Marlon Brando, las de antaño, no estaban en mi registro permanente de la memoria. Sucede que la analogía de los personajes de esta magnífica película rodada allá por 1951, se aplica de manera prodigiosa a la situación actual. Blanche DuBois, interpretada por Vivien Leigh será un exelente analogía con nuestra presidenta. ¿Adivinaron quién se lleva el papel de Stanley? Seguro que compararlo con el Brando de esa época es sacrilegio. Pero la figura de Alfredo de Ángeli, ha empezado a sacar de las casillas a este imponente dama, de los vestidos caros y sábanas de lino. Sino vieron la película, antes de seguir con la remake argentina, hacérquense a un video y alquilen este verdadero blockbaster.
Ahora no entiendo, como gente que no tiene, según ellos filiación política, sean en el caso que conozco estudiantes de comunicación, puedan prenderse de un discurso generado por un asesor semiótico trasnochado, peronista resentido porque la Fundación Eva Perón no le regalo ese trenecito de ojalata rojo y sueña con viajar en un tren social para unos pocos. La suerte esta hechada y las cartas sobre la mesa.