jueves 4 de octubre de 2007

Después de la Naranja Mecánica ¿Qué...?

Pensar el mañana

Las últimas noticias que nos llegan realmente son desalentadoras. Me refiero a los acontecimientos mundiales, que pasan y seguirán pasando producto de la intolerancia y negligencia humana. A propósito de ello, hoy leía en una Blogger amiga, -y aprovecho la ocasión para darle formalmente la bienvenida-, la letra del tango Cambalache. Dicen que el mundo es una porquería, relamente me pregunto si los seres humanos ayudamos con la acción o inacción, a que el ciclo se perpetue. Pero, hay que recordar la cantidad de personas que bogan, en la actualidad por un mundo mejor.

Myanmar, Gaza, Israel, África, Colombia, Irak, Afganistán... Y la lista continúa. A veces, nos equivocamos, pero esta última centuria esto se repite y es bastante seguido. El PODER, es una seducción que corrompe hasta el más cauto de los hombres, pasa a ser parte de una máquina de construir marionetas que se mueven con los hilos del DINERO y la creencia de ser diferentes y superiores. a lo mejor lo son, pero de lo que si podemos estar seguros, es que son de carne y hueso como vos y yo. Pero esto, no es relevante hoy.

La Naranja Mecánica

Alex DeLarge (Malcolm McDowell) y sus amigos se divierten en Londres cometiendo todo tipo de fechorías: apalear a un viejo mendigo, violaciones, irrupciones violentas en hogares ajenos... Una breve sinopsis de lo que era Clockwork Orange (1971) de Stanley Kubrick. Parece que la historia se repite sin fin. Una sociedad sesgada por el odio, la violencia, la muerte... un espejo que encontramos al abrir las puertas de nuestro hogares.

Hay que poner una nueva perspectiva a esta situación y tratar de revertirla, porque si no acabaremos todos en la basura.